Cosas que causan la Retención de Líquidos y cómo evitarla - Esto es genial!!

Cosas que causan la Retención de Líquidos y cómo evitarla

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Quizás en algún momento de tu vida llegaste a tener retención de líquidos y de cierta manera esto se ha vuelto bastante común, pero como en otras oportunidades hemos mencionado, el hecho de que algo sea común no quiere decir que sea normal.

Hay que tener cuidado cuando se presenta esta anomalía, porque el cuerpo nos está manifestando que algo no anda bien y es necesario saber que es exactamente lo que causa la retención de líquidos y cómo evitar esta condición.

6 Cosas que pueden hacer que retengas líquidos

Causas de la retención de líquidos

Déficit de potasio

El cuerpo necesita una serie de nutrientes para mantenerse sano, entre ellos el potasio. Es imperativo que se consuma potasio diariamente en las cantidades recomendadas por los médicos, porque éste regula la hidratación del cuerpo y regenera o los tejidos. Consumir bananas y alimentos ricos en este mineral le harán muy bien a tu organismo y erradicarán la retención de líquidos.

Bajo consumo de magnesio

Cuando no se ingieren los 200 ml de magnesio al día, el organismo tiende a retener los fluidos en los tejidos y es justo en ese momento en el que nuestras extremidades se inflaman. Es necesario consumir al menos una vez al día algún aguacate, nueces y demás alimentos con alto contenido de magnesio.

No consumir vitamina B6

Las fruta secas, papas, plátanos y comidas con mucha vitamina B6 son excelentes para evitar y desaparecer la retención de líquidos a corto y mediano plazo. Es importante que lo hagas porque esto puede ser señal de un malestar u ocasionar una serie de enfermedades crónicas y terminales, por ejemplo la diabetes y cáncer. Puedes consumir los suplementos de la vitamina, de cualquier manera lo importante es regular y nivelar al cuerpo lo antes posible.

Deshidratación

Por muy complicado y contradictorio que parezca, la retención de fluidos corporales puede ser ocasionada por una deshidratación leve, quizás no consumas la cantidad de agua reglamentaria y por eso el cuerpo se inflama. Recuerda que sin este líquido vital, es muy difícil que sigamos con nuestras actividades diarias y nuestra salud decaerá más rápido de lo que podríamos pensar.

Consumir azúcar en exceso

Esto es malo porque no solo almacenas líquido, sino que también puedes causar unsevero estado de obesidad, diabetes, problemas sanguíneos, etc. Los alimentos procesados como los endulzantes artificiales, harinas refinadas y comestibles que se conviertan en grasas son muy dañinos para nuestra salud, volviéndola frágil poco a poco.

Exceso de sodio en tu dieta diaria

Todo en exceso es malo y hasta este mineral puede ser dañino si se consume mucho más de la cantidad necesaria al día. Consumir platos culinarios con mucho sodio hará que el principal efecto negativo sea la inflamación de las extremidades en poco tiempo, tanto así que podrías alarmarte.

Con el buen tiempo llegan las vacaciones, la ropa más fresca… Pero también los problemas relacionados con la hinchazón o esa desagradable tendencia de nuestro cuerpo a almacenar líquidos. Aunque afecta en mayor medida a mujeres en determinadas épocas relacionadas con desajustes hormonales -como los días previos a la menstruación, el embarazo o la menopausia-, nadie está a salvo de sufrirla.

¿Por qué retenemos líquido?

Cuando nuestro organismo detecta un nivel bajo de líquidos, bien porque no se haya ingerido suficiente o por haber abusado del sodio, éste activa un mecanismo de defensa y cierra las compuertas para retener todo el líquido que considera necesario para mantener el equilibrio. Por ejemplo, después de una cena copiosa es común levantarse con las manos, los tobillos, los labios o los párpados hinchados, estos no son ni más ni menos que síntomas habituales de que el organismo está tratando de nivelar el exceso de sodio a través de la retención.

Pero tranquilos porque afortunadamente hay formas de luchar contra la retención o, por lo menos, tratar de mitigarla. Una correcta alimentación, unos hábitos de vida saludable y un poco de fuerza de voluntad será suficiente para notar los primeros resultados.

Evitar los alimentos ricos en sal y en azúcar

Llevar una alimentación variada de productos frescos y evitar las grandes cantidades de sal, presente en alimentos como salazones, embutidos, salsas, aderezos, palomitas y algunos quesos -especialmente el roquefort-, es clave. Del mismo modo hay que evitar las comidas muy ricas en azúcares como postres, golosinas o comida rápida, entre otras, ya que la glucosa en exceso arrastra agua por ósmosis y favorecen su retención en el cuerpo.

Suma proteínas a la dieta

Hay comer una buena cantidad de proteínas, pues si estas llegan a faltar en la dieta, se reduce de manera drástica la producción de albúmina, lo que puede provocar la acumulación de líquidos entre los tejidos.

La fruta, una aliada

Para contrarrestar el nivel de sodio del organismo y mantener el equilibrio de líquidos, se recomienda consumir alimentos que aporten potasio, principalmente frutas como los plátanos, el melón y la sandía; además de verduras como las alcachofas, los berros, las acelgas o la calabaza. A esta lista también puede sumarse la ciruela, que además contribuye a detener el estreñimiento, y la cebolla, que ayuda a mejorar la circulación de la sangre.

Beber dos litros de agua al día

Si el organismo se siente hidratado dejará que los líquidos retenidos sean eliminados. Sin embargo, es fundamental no superar los cuatro litros diarios para no retener líquidos por sobrecarga y fijarse bien en la composición del agua mineral, para no consumir aguas ricas en sodio. Y recuerda: 8 vasos de agua rondan la medida ideal de ingesta, ni mucho, ni poco.

El efecto diurético de las plantas

Existen varias plantas y hierbas con propiedades diuréticas que pueden ayudar a eliminar el exceso de agua en el organismo consumiéndolas como té o infusión. La primera de ellas sería el diente de león, apta para todos los públicos, que depura el organismo y limpia los riñones. La cola de caballo es un poco más fuerte en cuanto a acción diurética, así que se recomienda ir con más cuidado; en exceso su uso podría ir en nuestra contra. La ortiga, aunque no tiene muy buena fama, tiene más propiedades de las que muchos imaginan. Es buena para la piel y el cabello y también tiene efectos diuréticos. Y por último estaría el laurel, muy lejos de ser un simple condimento para nuestros guisos. Está muy recomendada para personas con edemas o problemas circulatorios.

Practicar ejercicio regularmente

Caminar a buen ritmo durante 30 minutos puede ser suficiente para mantenerse en forma pero, volviendo al punto cuatro, no os olvidéis de consumir siempre agua antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios. Debes programar algunas actividades físicas que te ayuden a mejorar la circulación, y en lo posible, debes practicarlas todos los días durante al menos media hora.

No se recomienda permanecer durante mucho tiempo sentado. Si por razones de trabajo no podéis evitarlo, intentad por lo menos levantaros cada hora y hacer unos pequeños ejercicios de estiramientos o simplemente daros un paseo por la oficina para destensar los músculos.

Evitar utilizar prendas muy ajustadas

No es ninguna tontería, las prendas que nos quedan muy apretadas obstruyen la circulación y dificultan la correcta expulsión de los líquidos, siguiendo los cauces habituales del organismo. Y no olvidéis que la talla de los zapatos y de los calcetines también cuentan, mejor que os queden holgados a que os aprieten.

La retención de líquidos es esa sensación que persigue muchas mujeres. Principalmente, los líquidos se suelen retener en la parte de los tobillos y de las piernas, pero incluso también alrededor de los ojos.

Un mito falso es que la retención de líquidos es consecuencia del consumo excesivo de agua. Nuestro organismo, a través de un complejo sistema de hormonas, está constantemente ajustando los niveles de líquidos para que se mantengan constantes. Por eso, si se bebe más agua de la cuenta, no sucede nada, ya que ésta es eliminada por los riñones en forma de orina o a través de las glándulas sudoríparas.

El problema se origina cuando, por algún motivo, el cuerpo es incapaz de eliminar todo el líquido necesario para mantener este equilibrio, por lo que se produce la llamada retención de líquidos.

Si esto te sucede, tan solo hay que intentar seguir unos hábitos de vida saludables y controlar el consumo de alimentos que pueden intervenir es este problema. Porque, como bien dice el refrán, “cada persona es un mundo”, y a cada persona le afecta o no determinado alimento.

Partiendo de la base de que cada uno conocemos qué le sienta bien y qué no a nuestro cuerpo, estas son unas pautas básicas a seguir para evitar la retención de líquidos:

1. Tomar fruta o batidos verdes en ayunas.

2. Añadir a las ensaladas perejil, achicoria, endivia o espárragos.

3. Comer huevos, pescado y legumbres.

4. No merendar pasadas las 6 de la tarde frutas cítricas.

5. No cenar yogures a diario, pues le quitan potencia al aparato digestivo.

6. Evitar los fritos, los empanados y los helados, ya que dificultan la digestión.

7. Andar alrededor de 10 minutos después de comer.

8. Descansar con las piernas en alto de vez en cuando, para ayudar a favorecer la circulación de la sangre.



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